Después de aclimatarnos a este nuevo curso escolar, por fin han llegado las convivencias de inicio de curso. Conocer, sentir, compartir es necesario en este año que tanto tiempo vamos a pasar juntos. Es un camino que comenzamos de esta buena manera y en contacto con la naturaleza. Mereció la pena la caminata, y mereció la pena descubrirnos.

 

Entre ayer y hoy hemos ido dando la bienvendia a los compañeros de Secundaria y a los que faltaban por incorporarse de Primaria.

Son unos primeros momentos de reencuentro y de explicación de normas, pero también de ver cómo estamos, pero no de fiebre u otros síntomas, sino por dentro.

En 3º ESO, en Música, hemos hecho un trabajo que consistía en dedicar vídeos a diferentes colectivos que han sufrido la pandemia de cerca. La idea ha sido intentar poner una música adecuada a unas imágenes para transmitir una sensación con ese vídeo (de tristeza, de ánimo, de esperanza...)

Os presentamos la mirada sincera y particular de algunas alumnas de plástica de 4º de Secundaria como resultado del proyecto audiovisual que han realizado en estos dos meses de confinamiento. Está claro que tienen mucho que decir, alto y claro.

Desde la asignatura de Plástica se les invita a los alumnos a participar en concursos no solo para subir nota si no, sobre todo para empoderarles creativamente hablando.

El jueves los alumnos del intercambio de Suecia pudieron disfrutar de su último día de convivencia en medio de tanta locura, elaborando un cellografffiti comunitario, graffiti dinámico realizado en plástico transparente. Tuvieron la suerte de poder inspirarse en los graffitis realizados por todo el barrio Oliver gracias al Festival Asalto que nos ofreció una visita guiada por la mañana.

En la asignatura de tecnología hemos estado aprendiendo, durante este trimestre la electricidad y los ámbitos en los que la podíamos encontrar. Para poder descubrir más utilidades que tiene esta forma de energía, los profesores pensaron en el edificio Etopia.

El pasado martes 28 de enero tuvimos la suerte de escuchar el testimonio de D. Zvi Szlamowicz, superviviente belga. En una semana llena de actos conmemorativos por la liberación del campo de concentración de Auschwitz, escuchar la historia de una familia que vivió en primera persona el terror de la guerra nos hace entender y no olvidar la HISTORIA con mayúsculas. Su testimonio y su valor nos ayudan y nos invitan a seguir construyendo un mundo sin violencia y sin exclusión