Como alumnos hace ya algunos años y como padres, ahora, en MARIANISTAS, siempre nos hemos sentido "en nuestra casa". Hemos tenido la gran suerte de permanecer vinculados a la vida marianista en todas las etapas de nuestra vida.

Más allá de la excelencia académica, el colegio aporta una formación integral a nuestros hijos y los prepara para enfrentarse a la VIDA con unos valores sólidos, una FE sincera y múltiples experiencias enriquecedoras. El deporte, la música, el arte, las habilidades lingüísticas, la solidaridad y la vivencia en comunidad se miman y ofrecen como complemento indispensable para un CRECIMIENTO PLENO y un APRENDIZAJE DE CALIDAD.

La comunión entre familias, profesores y religiosos marianistas nos hace sentir parte de una GRAN FAMILIA, en la que nuestros hijos crecen en VALORES humanos y cristianos. Como padres, nos sentimos acompañados y respetados en la aventura de educar a nuestros hijos. Nos gusta poder participar y colaborar en la intensa vida colegial.

Para nosotros, MARIANISTAS es una propuesta de vida, un regalo para toda la familia.

Ana Oliván y Fernando Gimeno
Miembros del AMPA

Entré a trabajar por mi marido y ya llevo 18 años. A él le gustó el ambiente y vino a trabajar de mantenimiento antes que yo, luego entró mi hijo con 6 años y finalmente entré yo también a trabajar.

Recuerdo como al principio, antes de entrar yo a trabajar, Luisón, un religioso que trabajaba en la cocina del colegio, cuidaba a nuestro hijo al salir de clase hasta que mi marido terminaba la jornada. Eso me marcó y me animó a cuidar ahora de los hijos de los compañeros cuando tienen reuniones y han de salir más tarde.

Los chicos cuando acaban el colegio y vuelven al cabo de un tiempo se acuerdan del tiempo que pasábamos juntos y lo echan de menos, vienen a saludar, y me gusta saber dónde están y qué hacen ahora.

Siempre he notado que se valoraba mi trabajo, tuve el apoyo del director para poner las cosas a mi gusto, era “mí pabellón” y disfrutaba cuidando que todo estuviera limpio y ordenado como si fuera mi casa, para que sea un lugar agradable para todos. Siempre que ha habido que hacer algún cambio en el pabellón han contado conmigo para todas las cosas.

Quise traer a mis hijos al ver ese compañerismo, que no había diferencia por el puesto de trabajo. Aunque yo viniera de limpieza, nuca me he sentido como “la que friega” y eso era importante para mí al tener a mis hijos en el colegio y que me vieran limpiando ellos o sus compañeros. Siempre he visto en los compañeros esa actitud en que, si te pueden ayudar, te ayudan, y así se lo transmito a los profesores nuevos que entran, a los que me gusta cuidar cuando los veo algo perdidos.

Ahora, que me toca formar a mis compañeras más jóvenes, les digo “tenís que aprender a mirar” pues no vale con disimular la suciedad. Siempre me han dado esa confianza y yo les quiero enseñar a mis compañeras todo lo que he ido aprendiendo para que también ellas estén contentas y orgullosas con lo que hacen.

Siempre les digo que “la limpieza llama a la limpieza y el orden llama al orden”.

Junto a otra compañera pusimos a punto un laboratorio que no se podía usar tal y cómo estaba. Fue mucho trabajo y ahora, cuando se enfada si ve que lo dejan sucio, le recuerdo que se ensucia porque lo usan y que, gracias a ella, ahora lo pueden usar y antes no.

También fui muy amiga de otro religioso: Benancio. Cogía buenos capazos con él. Me gusta conocer a la gente y éramos “compañeros de escoba”. Él barría los patios por una zona y yo por la otra y así nos hacíamos todo el colegio.

Nunca he tenido ningún problema y a mi marido siempre lo han querido mucho también. He pasado una de las partes más importantes de mi vida aquí, con los míos.

Ana Franco
Trabajadora de la limpieza del colegio y madre de antiguos alumnos

Marianistas es para nosotros como una extensión de nuestras vidas.

Es algo que hemos vivido desde pequeños, primero como alumnos y ahora como padres. Todos los valores que nos inculcaron a nosotros siguen vigentes hoy en día.

El modelo educativo, el respeto a los demás, la cultura del esfuerzo, la educación religiosa, el deporte, las amistades verdaderas, la libertad para elegir… son sólo algunos de los aspectos que hacen que este colegio sea para nosotros y para nuestros hijos una referencia en todos los sentidos.

Si a todo esto le unes la calidad humana de todas las personas que trabajan allí y las magníficas instalaciones del centro, hacen de Marianistas una experiencia única.

Guillermo Montañés y Elena Vicente
Presidentes del AMPA

Trabajo en el Colegio Santa María del Pilar–Marianistas desde Septiembre de 2006.

Desempeño mis funciones dentro del departamento de Administración y Secretaría, y tengo la suerte de formar parte de un equipo humano con el que comparto, además de muchas de mis tareas, la voluntad de hacer vivo el espíritu de familia del colegio, la cercanía y el trato personalizado.

En Marianistas he descubierto la grandeza de una labor bien hecha, con la fuerza de su riqueza interior, entrega y generosidad, empeño y tesón, exigencia y comprensión, amor y servicio.


El camino de renovación espiritual que he experimentado con los Marianistas es un gran regalo que Dios me tenía preparado. Mi familia fue invitada a formar parte de un grupo de oración hace ya unos años, y ese grupo ha ido creciendo y madurando en la fe y en la amistad, hasta convertirse en la fraternidad Shemá, de la que formo parte. En comunidad vivimos la cercanía con Dios y con María, y compartimos un estilo de vida, en el que el sentimiento de pertenencia a la familia marianista me impulsa a la misión de amar y servir en todo lo que hago.


Me siento privilegiada por trabajar en el Colegio Santa María del Pilar y por poder traer a mis hijas a este centro educativo. Gracias por el aliento y el ejemplo recibidos, gracias por este enriquecimiento personal.

Eva Sabés
Miembro del equipo de Administración y Secretaría y madre del colegio

Marianistas es mi segunda casa.

Pensar en el cole es hablar de personas: marianistas y profesores, de recuerdos, de agradecimiento, sentimientos, de esfuerzo y de añoranza de mi época de estudiante.  Un lugar que me ha ayudado a crecer como persona, a tomar mis primeras decisiones en la vida, a conocer a amigos inseparables y a despertar unos valores propios.  Una pequeña "sociedad" en la que encontrar tu sitio.

Como decía mi abuela: "siempre con las miras altas para aprender"; una escuela que no se queda anclada.

RESPETUOSA

Para mí ha sido y es una familia que escucha, que acompaña, que anima y da segundas oportunidades.

Una OPORTUNIDAD con mayúsculas de vivir tu fe y sentirte comunidad.

Marianistas es un cole que ahora sigue sosteniendo las raíces de mi familia y de mis hijos.

Esther Lejarza
Profesora de Infantil y madre del colegio

¿Por qué me gusta el colegio?

Tengo la suerte de trabajar en un colegio vivo, abierto y respetuoso. Un cole inquieto, que se cuestiona, cambia y se renueva. En una gran familia con una sólida base cristiana y un objetivo común.

¿Que me llama la atención?

Desde que entré, hace ya 12 años, cada curso hay un nuevo reto, una nueva propuesta de formación para el equipo educativo, esto es algo que valoro. La oportunidad que te dan, de que, personal y profesionalmente, puedas seguir formándote, aprendiendo, creciendo. Así todo el cole crece, cambia y así ganamos todos.

También me llama la atención la cantidad y variedad de cosas que se proponen en el cole, en las diferentes etapas, que apuestan por la buenísima formación personal y académica del alumno. Atendiendo las diferentes inteligencias que tienen.

¿Por qué lo recomiendo?

Por el equipo humano que hay detrás del colegio: en el PAS, extraescolares, las diferentes etapas...

Por los profesores muy "profesionales" que tenemos en todo el colegio. Que se preocupan por los alumnos que tienen, su recorrido y trayectoria personal, sus cambios y avances en lo personal y en lo académico. Profesores con una gran dedicación y seriedad en su trabajo, con una comunicación abierta y cuidadosa con las familias y con mucha entrega en su día a día.

Por el proyecto educativo que sostiene al Cole, por el fondo que lo sostiene y el fin común al que todos vamos juntos.

Bea García

Profesora de Infantil y madre del colegio

Trabajar en Marianistas me ha tocado el corazón porque he descubierto una comunidad fuerte y cercana, que sueña y vive la educación con implicación, mimo, respeto y responsabilidad.

Como profe siento que es un regalo y una oportunidad poder acoger y acompañar a los más pequeños del cole y a sus familias.

Como madre destaco un colegio lleno de vida, con unos valores sólidos que favorecen el crecimiento personal de cada uno.

Bea Martínez
Profesora de Infantil y madre del colegio