Emailgelio

Un momento de reflexión...

Emailgelio 341 del 29 de julio de 2018 – Domingo 17 del tiempo ordinario (B)

Lo pequeño es hermoso y posible

En aquel tiempo Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?” (lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer). Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero ¿qué es eso para tantos?” Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: “Este sí que es el profeta que tenía que venir al mundo”.

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo. (Jn 6,1-15)

 

            A algunos de los que no entendemos nada de economía y nos mareamos con las cifras macroeconómicas, nos resulta sugerente el título de un libro publicado en 1973 por un economista alemán de gran prestigio, E. F. Schumacher: “Lo pequeño es hermoso”. Su seguidor y colaborador G. Mc Robie subraya que: “lo pequeño es posible”. Los dos economistas ponen en tela de juicio el principio de “cuanto más grande, mejor” y defienden que la filosofía del materialismo tiene que ser postergada por ideales como la justicia, la armonía, la belleza y la salud.

            Jesús no es un economista ni el evangelio pretende organizar el mundo de las finanzas. Pero, en el texto de hoy, vemos una valoración de lo pequeño para permitir que coma una multitud hambrienta. Se parte de cinco panes de cebada y un par de peces que ofrece un muchacho. Hay que empezar con lo que se tiene y se puede. El milagro también hoy se realiza aportando cada uno lo poco que puede en colaboración material, en ayuda física y moral, en dedicación de tiempo y atención, en compartir valores espirituales..

“El hambre no solo se combate con comida” fue el lema de Manos Unidas en su campaña de 2017. Aunque las necesidades materiales sean básicas e inaplazables, las aspiraciones humanas no se deben estancar en el afán ilimitado de supervivencia y bienestar. Para responder a las inquietudes reales profundas, no hace falta disponer de grandes fortunas sino acercarse a las personas con sencillez, escucharlas y aprender de ellas, situarse en su mundo, sin dejarse engullir para no hundirse a la vez, y transmitir la certeza de que pueden contar con nosotros.

                                          Ignacio Otaño SM