EMAILGELIO 29 de octubre de 2017 Featured

Rate this item
(9 votes)

EMAILGELIOimg

Amar, clave de la vida

Emailgelio 302 del 29 de octubre de 2017 – Domingo 30 del tiempo ordinario (A)

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”. Ël le dijo: “ ’Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser’. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas”. (Mt 22, 34-40)

Dios es el gran defensor de la persona. Ya en el Antiguo Testamento Dios escucha el grito del pobre y dice a su pueblo: no oprimas al extranjero; no explotes a los más pobres (que en ese momento eran los huérfanos y las viudas); no te aproveches de uno que está con el agua al cuello para exigirle unos intereses que le hagan imposible salir del hoyo.

En el evangelio, amar a Dios lleva consigo amar a las personas: sin el amor al prójimo no hay amor a Dios. Por eso, dice Juan con mucho realismo en una de sus cartas: Quien no ama al hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve. Según Jesús, en el amar se juega la felicidad de la persona.

Por una parte, Jesús habla de amar a Dios. Hacer que Dios ocupe un lugar importante en mi vida. Hay mucha gente desorientada, sin saber qué hace en este mundo, sin un sentido. Dios puede dar consistencia, profundidad, apertura, motivación y esperanza a la vida. Por eso, “la imagen de Dios que hoy pueda llegar al corazón de las personas, tiene que estar teñida de alegría, cariño, operatividad y respeto a la libertad de cada uno” (Pedro J. Gómez Serrano).

Al mismo tiempo, muchas veces nuestro sentido de Dios lo mostraremos con la actitud que tenemos para con el prójimo. Cómo nos comportamos con los demás demuestra si amamos a Dios o no. Por eso dice Jesús que el segundo mandamiento es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El teólogo José María Castillo dice que “al Dios de Jesús no nos acercamos los mortales ‘divinizándonos’, sino precisamente ‘humanizándonos’… Lo divino se nos revela en lo humano. Y se nos revela en la medida en que respetamos lo humano, potenciamos lo humano y nos humanizamos cada vez más y más, superando la inhumanidad que hay en nosotros”.

Se entiende el pesar del cardenal Newman (1801-1890), convertido del anglicanismo al catolicismo, cuando se lamentaba del odio manifestado a veces precisamente en la defensa de la fe: “¡Cuánto nos odiamos para explicar el amor de Dios!”.

No se debe concebir la espiritualidad como un asunto íntimo con Dios prescindiendo del trato al hermano: “La espiritualidad auténtica, al menos con criterios cristianos, no es la que provoca en el hombre ideas elevadas ni emociones intensas, sino la que le hace atento a las necesidades de los otros y le moviliza para remediarlas” (Juan Martín Velasco).

Amar es también un reto educativo: hay que enseñar y aprender a amar. Y se enseña a amar fundamentalmente amando. El que ama sabe decir sí o no a su tiempo, pero siempre con el amor como criterio.

                                               Ignacio Otaño SM

 

Read 3127 times